miércoles, 30 de junio de 2010

Entrevista a Luis Turco - Periodista

Por: Paula Boano

Luis Turco. Periodista. 78 años

P - ¿Cómo fue su comienzo en el Periodismo?

L. T. - En el año 52, yo tenía 20 años, estaba en una escuela de periodismo, estudiando de noche y trabajando de día. Me dieron una beca, que era ir a trabajar precisamente al Diario La Tribuna. Esta carrera me absorbió tanto que terminé dejando la escuela, y el periodismo quedó como una práctica. Hoy en día a la escuela de Periodismo se le ha dado un estatus que no tenía en ese entonces. En ese momento en el ISET 18, antes "20 de Junio", cuando todavía estaba en calle Laprida, fui becado a sólo 3 meses de estar estudiando, no sé, por inspiración de alguno de los profesores (Se ríe).
Cuando estudié en la escuela fue una experiencia breve pero muy linda. Era un lugar chico donde había grandes profesores, gente que tenía mucha experiencia de distintos diarios, y también mucha experiencia en la vida. Es decir, había hombres que habían pertenecido a la Logia Lautaro por ejemplo, espadachines. Era una especie de bohemia. Una experiencia muy linda.

Entre otras de las múltiples actividades que he desarrollado en mi vida, a la sazón diría, trabajé en el Diario La Tribuna. Entre 1952 y 1954 fui notero del diario. ¿Qué era el notero?. El notero era el que salía a la calle, hacía notas para el diario y por eso le pagaban, pero no tenía relación de dependencia directa con el diario. Eso me permitió conocer a ciertas personalidades, algunas de Rosario y otras nacionales. Podríamos hablar de los que integraban la redacción del Diario La Tribuna, que era un diario muy particular, de la tarde, que traía los últimos resultados de la quiniela, de las carreras. Era un diario que, para los carnavales, los papás llevaban a los chicos disfrazados, les sacaban fotos y al otro día las publicaban. Era uno de los pocos diarios que lo hacía. Se sacaba en una hoja especial, y eso lo pueden ver todavía en la Biblioteca de la Escuela de Mujeres, en calle Buenos Aires. Y era la época difícil, en que se trabajaba con la chapa para reproducir la foto, no como ahora que existen una serie de cuestiones digitales. Se hacían con la cámara de trípode, incluso hasta con magnesio.

P - ¿A qué otras personalidades tuvo la oportunidad de conocer?

L.T. - Además, allí conocí a Norma Peirano, una gran poetiza rosarina. A Fausto Hernández, otro poeta que era jefe de la página de carreras. También al pintor Julio Vanzo, muralista del Diario La Tribuna, que hacía precisamente un mural, dedicado obviamente a lo que era la línea del diario. Era un diario aguerrido, con una linea demócrata progresista. Tenía que acomodarse a la época porque sino, no iba a tener mucha suerte en la publicación.

También intervine en muchas entrevistas, como con Mecha Ortiz, Hugo del Carril, Mirta Legrand, Adriana Benetti es una italiana que vino cuando se filmo la película "La aguas bajan turbias", la de Alfredo Varela. Era un escritor de la izquierda y Hugo del Carril fue director y primer actor de esta película. Todavía la gente la recuerda, y con mucho cariño. Adriana Benetti venía de trabajar en "Cuatro pasos en la nube", una película italiana muy característica de esa época, de la posguerra italiana y el neo-realismo.

P - ¿Qué recuerdos tiene del día a día, de la rutina del trabajo en la redacción?

L.T - Lo interesante es, el ruido del tipeo de la maquina de escribir, porque las maquinas eran Remington, eran máquinas de ese tipo. En general los periodistas no eran grandes dactilógrafos, sino que eran "dodedistas", decía yo. Trabajaban con dos dedos, pero escribían con una velocidad increíble, algunos hasta con el sombrero puesto, eso era muy característico. Había personajes también en los talleres, los tipos que trabajaban con plomo, haciendo los logotipos, la gente que trabajaba sólo en titulares. Es decir, era todo un sistema de impresión que no tiene nada que ver a cómo es la actualidad, que ahora se trabaja mucho en frío. En aquella época se trabajaba mucho en caliente y sobretodo se usaba mucho la noticia de última hora, quien era más atractivo, más llamativo...

Lo que hoy hace crónica en televisión, se hacía en los diarios de la tarde. En general eran más populares, trabajaban con la lista de la quiniela. Yo también estuve en la página de carreras, escribía chistes en esa página. Y también, todos los días que podía iba al hipódromo tipo 5 o 6 de la mañana, a medir los tiempos de los caballos. En realidad era otra la gente que se ocupaba de eso, pero a mí me gustaba el ambiente, los jockey, los entrenadores, los periodistas.

P - Cuando salió de "La tribuna", en 1954. ¿Cómo siguió su carrera?

L.T - Y bueno, eso me llevó después a pasar a ser contratado por una empresa de publicidad para que fuera creativo, creativo textual. Y empecé ahí más que nada por una cuestión de supervivencia. Con las notas nada más no me alcanzaba para vivir. Por ahí se daban seguidas y por ahí muy distanciadas. Después el transcurrir de la vida me ha llevado para otros lados.

Pasar de una práctica en La Tribuna a escribir publicidad, hizo que conociera a más personalidades de la industria. Fue una apertura a adquirir una cultura distinta. Empece a participar más en la vida de las artes plásticas, a reunirme con este tipo de gente.

Después de eso trabajé también en el Diario La república, que quedaba en la calle San Martín y Catamarca. Ahí también, llevaba "chismes", me sentaba un ratito en la maquina de escribir, era dodedista yo también, y por eso me pagaban. Es decir, vivía de la changa, era el pique como diria el obrero rural. Estaba atento y vigilante a todo lo que pasaba.

P - Siempre en Espectáculos, Ocio, Entretenimientos?

L.T. - En general sí, nunca incursione ni en policiales ni nada. Había tipos muy conocedores de eso. Incluso en la página de carreras, había tipos como Bustos, Palacios, que eran tipos que sabían cualquier cantidad. Escuchaban el casco de un caballo y te decían: "Ahí viene el caballo fulano de tal..." Eran tipos que sabían muchísimo, que realmente vivían con pasión el periodismo.

P - ¿Anécdotas?: Una para recordar y una para olvidar

L.T. - Creo que ambas respuestas son resultantes de una misma entrevista. En el año 52 me mandaron a entrevistar a Mirta Legrand, que era toda una figurita. Fue en lo que era el hotel Italia, donde está ahora la UNR. Fui con el fotógrafo, preguntamos en la conserjería, dijimos que eramos del Diario La Tribuna y que la Señora Mirta Legrand nos estaba esperando. En realidad en aquella época era una jovenzuela, tenía unos años apenas más que yo. Entonces nos dicen, está en el bar, ahora viene, y nos quedamos esperando. En un momento viene caminando y yo, me quedé deslumbrado, era realmente linda, era muy linda. Hoy en la actualidad es una señora grande, pero de rasgos lindos, cuando la cámara la perdona. Entonces, la veo venir, y yo estaba parado al lado de los ascensores del hotel y voy caminando hacia ella. Me olvido que entre ella y yo había una silla de esas "Príncipe", de alto respaldo. Me la llevo por delante y aterrizo con toda mi juventud, mis medias a celeste y blanco y mi jopo, porque en esa época tenia jopo. El periodista esparcido por todo el Lobby del hotel. Y ella muy discreta subió al ascensor, no hizo ningún comentario. Cuando estábamos por empezar la entrevista le dije, perdóneme señora, no era la manera de recibirla pero es que usted me deslumbró.

Otro momento feo fue un día que fuimos al teatro La Comedia a hacerle una nota a Mecha Ortiz, por el espectáculo que estaba haciendo en ese momento. Llegamos y la señora no nos quiso atender. Volvimos a la redacción del diario, le contamos a Robertacho. El fotógrafo enojado dijo algunas cosas irreproducibles. "¿Ah sí?", dijo Robertacho, agarró la maquina de escribir y empezó a "dodedear". Hizo un brulote. Una nota casi de ataque, y la criticó despiadadamente. Algo así como "Qué se cree la señora Mecha Ortiz" como título, y lo sacó en la tapa del diario. Al otro día vino Mecha Ortiz a la redacción con la bandera inclinada a pedirle disculpas a Robertacho.

P - Entonces pisaba fuerte Robertacho...

L. T. - Robertacho pisaba fuerte, y el diario La Tribuna pisaba fuerte. Y eso que tenía en la otra cuadra la competencia del diario Critica, que también era de la tarde en esa época. Después aparecieron también los diarios Rosario y Democracia.

P - ¿Cómo sigue hoy su trabajo cómo periodista?

L.T. - Esporádicamente sigo escribiendo. A veces me piden que escriba sobre algunos temas, para ciertas publicaciones. Felix Reynoso me pedía a veces que le escribiera para el diario "La Linterna". Ahí le he mandado chistes, reflexiones, poemas...

(Interrumpe su mujer, Norma, que durante toda la entrevista escucho el relato atentamente, y cuenta: "Luis escribe poemas, y los esconde. No podemos convencerlo de que arme un libro. Hasta tiene quien se lo imprime y cada vez que manda alguno a un concurso, gana un premio").

P - ¿Por qué no quiere armar un libro de poesías?

L.T. - Porque no hay público que pueda juzgar mi categoría. (Se ríe). No, no quiero exponer todas públicamente. Pero siempre que me lo han pedido, he escrito. Para revistas, periódicos. Pero cosas más ideológicas, políticas, dedicadas a un propósito puntual.

Terminada la entrevista, Luis insistió en mostrar sus últimas publicaciones. Así que entre mates y poesías, seguimos la charla...

1 comentario:

  1. Muy bueno, es entretenido y te mantiene siempre con la sensación de que el tipo es un tierno mal jaja. Te felicito amiga, te salió bárbara.

    ResponderEliminar