La voz de “La Smowing”
Por Maite Inchausti
Rosario Smowing es una de las bandas más destacadas a nivel nacional en el género del swing argentino. Cumplió 10 años en la música y festejó a lo grande en Willie Dixon el pasado 9 de abril. La voz de este grupo que recrea la música bailable de los 40, 50 y 60 nos abrió la puerta de su casa y nos contó más acerca de este proyecto que hace bailar a distintas generaciones.
Diego Casanova, “un eterno guerrero que lucha por ser el gordo bueno”, se fue a fines de los ’80 a Buenos Aires y volvió en el `97. Después de estar unos años sin tocar y habiendo hecho una o dos canciones, decidió volver a Rosario movido por una gran necesidad de tener un proyecto propio. Sumido en este deseo de hacer música formó la banda allá por principios del año 2000. “Empezamos a tocar con la premisa de crear a partir de ahí, de no hacer ninguna canción que ya hubiéramos hecho. Arrancamos a componer entre nosotros y así se fue dando”, comenta Casanova, en tanto extiende su mano y ofrece un mate amargo.
El grupo sufrió algunas pérdidas y se realizaron algunos cambios en su conformación. Pero esto no modificó la esencia original. Según comenta Casanova las modificaciones fueron paulatinas y todas las incorporaciones fueron sumando mucho.“Me di cuenta que tengo mucho que aprender. Empecé a juntarme con gente que había estudiando mucho más que yo. Esa mezcla de ir aprendiendo y enseñado al mismo tiempo creo que fue lo que hizo que se fuera sosteniendo y cada uno de los que entró fue tomando como propio el proyecto”.
Casanova desde adentro
Un piano que invita a ser tocado y dos trompetas en sus estuches son parte del mobiliario de la casa de Diego Casanova. Músico, cantante, trompetista, padre de dos hijos a los que admira. Un tipo tranquilo, simple, afable y humilde.
“Lucho por tener una vida muy tranquila. Me levanto cuando se me va el sueño, salvo que tenga que dar alguna clase o algo que hacer a la mañana. Soy un tipo bastante libre y baso mi vida en estar con mis hijos, en hacer canciones. Doy clases de trompeta aunque no me considero un gran trompetista, pero de alguna manera lo hago desde hace muchos años. Quizá estudiando vayan a tocar mejor. Yo sólo comparto con otros pibes que quieren tocar cual es mi experiencia”, responde sin medias tintas el intérprete de Rosario Smowing, cuando se le pregunta cómo son sus días.
Consultado por sus gustos musicales menciona que no es un momento de su vida en que escuche mucha música, pero que en general “escucha absolutamente todo”. Folclore, tango, jazz, punk rock. ¿Cumbia? Por ahí se levanta un domingo con ganas de escuchar Los Palmeras y si un día le gustó una canción de Damas Gratis, la escucha. Generalmente no son los temas de su agrado, pero se manifiesta abierto a todo tipo de género musical. “Viviendo en Rosario no usar ojotas y no escuchar cumbia es un error. Es música de acá, de Santa Fe, es muy nuestra. Hay todo un prejuicio con la música. Pero como todo, también hay tangos y jazz de mierda y aburridos o punk rock que es horrible”, se sincera Casanova.
Comenta que algunos días se levanta y escucha Cacho Castaña, otros Sandro o Chavela Vargas. Últimamente no elige el jazz y aclara que no son de su agrado los músicos virtuosos. Tampoco le agrada sobre manera ninguna banda de rock nacional. Considera que muchos productos masivos que deslumbran a la gente le resultan inaudibles. Así como reconoce que posiblemente su música le resulte insoportable a otra gente.
Cuando llega el turno de hablar de sus hijos una sonrisa se dibuja en su cara. Admite ser un padre baboso y estar orgulloso de ellos. “Es como un placer muy grande haber peleado contra viento y marea con esto de ser músico y después poder tocar con tus hijos”, afirma el músico, aunque aclara que por cuestiones de tiempo es un proyecto inconcluso aun.
“No les quedo otra. No había pelota en mi casa, tuvieron que jugar con un instrumento”, remata jocoso cuando se le habla del tema.
Mala costumbre
Uno de los temas más vitoreados por la gente seguidora de Rosario Smowing es “Mala costumbre”. Las de Casanova son millones y a veces no está tan seguro de tener que sostenerlas. Muchas veces se escucha cuando dice que he llegado hasta donde está sosteniendo sus malas costumbres y se pregunta qué hubiera pasado si no las hubiera tenido.
“Mala costumbre es no poder amigarme con el dinero. Que no me importen realmente las leyes. Poder realmente hacer lo que se me ocurra, donde y cuando se me ocurra, siempre que no moleste a nadie. No me guio por lo que es legal o ilegal, lo que está bien o mal o lo que alguien dijo que se debe hacer. Prefiero seguir así y es lo que he intentado meterle a mis hijos en la cabeza”, declara.
Terminamos la entrevista, pero antes se me ocurre preguntar cómo le gustaría ser recordado. “Un eterno guerrero que lucha por ser el gordo bueno. Además, me encantaría que la gente tuviera conciencia de lo que significa ser bueno. Nos duele mucho la gente durmiendo en la calle. ¿Pero le hacemos un lugarcito para que duerma? ¡No! Entonces no somos buenos. Creo que mientras haya un niño con hambre el resto es irrelevante. No tiene sentido hablar de política, ni de arte. Hay un niño con hambre. ¡Estamos todos locos!
Mencionó que tiene ciertas malas costumbres que quizá no esté tan seguro de querer sostener. Olvidó reflexionar acerca de una de ellas. Diego Casanova, músico, cantante, trompetista, padre de dos hijos a los que admira, tiene sobre todo la mala costumbre de decir verdades. Esperemos quiera seguir sosteniendo esa admirable mala costumbre.
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